Kris Goyri
Resort 2010
Kris Goyri al final del desfile
Alberto F. Villar
Cherry Project
Jonathan Morales el diseñador de la marca.
Alberto F. Villar

Te amo
Christian Chávez vistiendo Te amo

Alberto F. Villar

Guilty pleasures
Creo que existe en la vida algo que nos define aún más que nuestras adicciones y preferencias, que revela nuestra verdadera personalidad y nos otorga una sonrisa entre labios y un sonrojo penoso; éstos son nada más y nada menos que los gustos culposos. Son esas pequeñas cosas que haces cuando nadie te está viendo y que, si por error alguien te descubriera, harías todo lo posible por justificarte de una manera u otra. Un gusto culpable es aquel que haces a solas, que no es moralmente correcto y que definitivamente no es nada fashion.
Gracias a que estoy de buen humor les compartiré algunos de mis placeres ocultos y, sin decir nombres, “ventanearé” a dos que tres amigos y compañeros de trabajo.


Si se sienten identificados no se preocupen, hasta los infashionistas tenemos nuestros defectos. 
1. Leer la Tvynovelas en la cola del súper
Sí, no digan que no lo han hecho, todos hemos estado tentados a llevárnoslas a casa, pero el orgullo y el recato ganan sobre todas las cosas.
2. No poder dejar de bailar cuando por error escuchas unas notas de reggaeton
Confesión personal, amo la canción “Atrévete-te-te” y tengo que admitir que invertí tiempo y sudor en aprendérmela de memoria.
3. Pensar que la comida del avión es un manjar de reyes
He oído a más de una persona decir que les fascina el platillo congelado que otorgan las aerolíneas, pero no lo aceptan para no reflejar un pobre o limitado conocimiento culinario.
4.- Ver adictivamente los reality shows
No sé qué tiene la vida de los demás que se vuelve tan interesante, programas como Temptation Island y Keeping up with the kardashians han hecho que me desvele con tal de saber si la pareja del momento tuvo una pelea alrededor de la caja de cereal o simplemente pasaron un día tranquilo en casa.
5. Obedecer sin duda alguna al “Llame ya”
Estar en cama a las 2:00 a.m. y levantar el teléfono para comprar un “mágico” producto en la televisión es algo que todos hemos hecho. No sé si es la voz del doblaje o el antes y después, pero algo tienen estos infomerciales que te hacen perder el control y comprar un aparato que pica únicamente cebollas cambray.

Tamara 
Coordinadora de moda
Neófitos diseñados
El lunes fue la primera fecha de desfiles de la segunda edición del IDM (Internacional Designers México); como era de esperarse, a la cita acudieron decenas de personas involucradas en la industria de la moda y también otros cientos más que, si bien sus nombres o carreras no figuran de ninguna forma dentro de la industria, fueron a demostrar que están muy empapados de las corrientes y tendencias de moda a través de sus muy ceñidos pantaloncillos, sus vestidos camiseros, su calzado industrial, sus accesorios “vintage” y su arrogante actitud de sommeliers de moda.

En México, se nos ha olvidado o tal vez nunca se ha tenido en cuenta que un desfile de moda es un evento durante el cual un creativo expone sus logros alcanzados durante medio año de trabajo a una serie de compradores, editores, publicistas, reporteros, coordinadores y expertos que harán de sus creaciones objetos de deseo y lucro. Esta última cualidad es la que la mayoría de nuestros diseñadores mexicanos olvidan: tener una marca rentable. Pero, ¿cómo lograrlo si a los desfiles sólo acuden los amigos de los amigos del diseñador o individuos que aprovechan la ocasión para elevar su narcisismo al sentirse importantes por estar en un evento “fashion”? Además, tampoco es que los editores de moda forcejeen y den la vida por una codiciada entrada a alguno de los desfiles de tan creativos y propositivos diseñadores. Los impulsores de la moda están cansados de buscar y encontrar piezas que sólo decepcionan su ya mermada esperanza: atuendos mal confeccionados, telas corrientes y baratas, conceptos trillados, piezas que, pretendiendo ser de diseño, se asemejan más a disfraces de carnaval y, en general, una falta de calidad y visión por parte del creador.
Pero tampoco hay que generalizar, al igual que hay malos, también hay otros muy buenos. Da gusto poder decir que, al parecer, muchos diseñadores han empezado a entender que no sólo basta el ser creativo, sino que, además del talento, hay que considerar nimiedades tan significativas, pero que hacen la diferencia, como una buena confección, un corte preciso, detalles estilizados y un conjunto de atributos que le dan un valor agregado a una simple pieza utilitaria. Si una buena calidad se trabaja en conjunto con la propuesta creativa de una colección, tal vez el resultado, no sólo cumpla con su propósito de agradar a los presentes en su desfile y lograr una ovación, puede atraer nuevamente a los responsables que hacen de la moda un negocio y que una colección luzca fuera de los reflectores de una pasarela y sea apreciada “viva” por las calles de la ciudad.
  
JC ZANCHEZ
Estuve en el programa Mojoe, que conducen Montserrat Olivier y Yolanda Andrade, hablando del Photoshop (el programa se transmitirá el 30 de marzo). Desde luego, el tema principal era el retoque exagerado que algunas veces se hace en las fotografías de moda y publicidad. Yo llevaba un ejemplo de lo que hizo el maestro Bogart, nuestro director de Arte, al que a veces llamamos doctor Frankenstein por su habilidad para crear cuerpos con partes de diferentes fotografías. Se trata de la portada de febrero, en la que aparece esta coqueta mujer semidesnuda y con un brazo cubriéndole el pecho. Esa imagen fue manipulada con el Photoshop. La foto original mostraba a la chica extremadamente delgada y enseñando sus senos. Pero, con su talento de cirujano virtual, Bogart tomó el brazo de otra de las fotos y lo insertó cuidadosamente en un ángulo que ocultara el busto de esa mujer. También le aumentó algunos kilitos, especialmente en la zona de los glúteos, para que luciera saludable y sensual, como sugiere la palabra que cruza horizontalmente la portada. 

En ese mismo número, el de febrero, publicamos un artículo sobre los crímenes que pueden cometerse con Photoshop. Hablamos de las situaciones complicadas que se han desencadenado cuando se abusa de esta herramienta y se deforman las fotos hasta un punto en que las celebridades o modelos quedan como fenómenos o rejuvenecen tres décadas de un jalón.

Todavía recuerdo cuando no había Photoshop y todos teníamos que trabajar intensamente para lograr una foto perfecta. El maquillista no se despegaba de la modelo, opacando brillos. El estilista acomodaba la cabellera sin cesar, el coordinador de moda (ése era mi trabajo entonces) llevaba pinzas, alfileres, hilo y cinta adhesiva para remodelar la ropa sobre el cuerpo de la chica y acomodaba el atuendo en cada movimiento. El fotógrafo, sin embargo, era el que mayor responsabilidad tenía, pues una iluminación deficiente condenaba el esfuerzo de todos al fracaso. Por eso, tomaban unas fotos con Polaroid, para poder valorar si la imagen era adecuada. Por desgracia, el resultado muchas veces difería de esa prueba y hubo varias sesiones de fotografía que nunca se publicaron.

Si bien es cierto que con el Photoshop muchos fotógrafos, estilistas y coordinadores se han relajado hasta el punto de volverse conchudos porque actualmente todo se resuelve, después de la sesión, con el retoque digital. Pero no hay que olvidar que este programa también tiene sus grandes virtudes. A nosotros en INFASHION nos deja darles un poco de curvas a las modelos esqueléticas, modificar imágenes para conseguir una estética más surrealista y hasta pintar sobre las fotos para conferirles un valor artístico. Para nosotros es una herramienta formidable, la cual permite que nuestro equipo de Arte se dé vuelo echando a volar su imaginación y aterrizando su talento.

Lucy Lara
IDM
El primer día de marzo inició International Designers México (IDM) y en Soyinfashionista te vamos a mostrar de qué manera transcurre esta Semana de la Moda, arriba y abajo de la pasarela.
    Cómo visten los editores de moda, las celebridades, los personajes, quiénes integraron el showroom y, finalmente, la pasión y el estrés en el backstage, para dar como resultado los desfiles que tanto disfrutamos ver, así como las tendencias que imperan en nuestro país.
  Espera más posts a lo largo de la semana, en los que te compartiremos el espíritu de la moda en México. 



Alberto F. Villar